Cuando un nervio se siente atrapado en tu tobillo…
El Síndrome del Túnel Tarsiano (STT) es una afección que puede pasar desapercibida, pero que puede llegar a ser muy incapacitante si no se diagnostica y trata correctamente. Es similar al famoso “síndrome del túnel carpiano” de la muñeca, pero en este caso, afecta a un nervio del pie.
¿Dónde ocurre?
El túnel tarsiano es un canal estrecho que se encuentra en la parte interna del tobillo, por donde pasa el nervio tibial posterior y sus ramas. Cuando este nervio se ve comprimido, estirado o inflamado, puede provocar dolor, hormigueo, entumecimiento o incluso debilidad en el pie.
¿Por qué aparece?
En muchos casos, se puede identificar una causa concreta:
- Caídas o esguinces de tobillo mal curados
- Quistes, lipomas o varices que ocupan espacio en el túnel
- Alteraciones biomecánicas, como la pronación excesiva del pie (cuando el pie se “vuelca” hacia dentro al caminar)
Sin embargo, hay casos en los que no se encuentra una causa clara: hablamos entonces de un STT idiopático (sin causa aparente).
¿La biomecánica importa? ¡Muchísimo!
Tu forma de caminar puede tener un papel clave.
¿Sabías que una persona promedio da entre 7.000 y 10.000 pasos al día?
Una persona de 50 años ha podido dar cerca de 152 millones de pasos en su vida.

Si ese caminar no es biomecánicamente saludable, el nervio sufre:
- La pronación combinada con dorsiflexión (cuando el pie se aplana y el tobillo se flexiona hacia arriba) aumenta la presión en el túnel tarsiano, disminuyendo el flujo sanguíneo del nervio.
- El estiramiento excesivo del nervio también es dañino:
- Con solo un 6% de estiramiento, disminuye la capacidad de transmitir impulsos (aunque se recupera si se elimina la tensión).
- Con un 12% de estiramiento, se bloquea por completo y la recuperación es muy limitada.
En resumen: la forma en que caminamos puede dañar el nervio con el tiempo.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico del STT puede ser complejo, y es importante hacerlo bien para evitar frustraciones o tratamientos innecesarios.
Entre las pruebas que usamos, destacan:
- Test de Tinel: al percutir suavemente el trayecto del nervio, el paciente siente una descarga o sensación eléctrica.
- Test de Jack y test de supinación activa: ayudan a evaluar la biomecánica y si los síntomas se reproducen con ciertos movimientos.
- Estudios de imagen y neurofisiológicos como la electroneurografía guiada por ecografía permiten ver si hay afectación de los fascículos sensitivos y motores del nervio.

También se valoran otros factores importantes:
Factores pronósticos:
- Tiempo de evolución de los síntomas
- Grado de afectación nerviosa (sensitiva o motora)
- Respuesta a medicamentos antineuríticos (antiepilépticos, antidepresivos)
- Respuesta al USLIT (test diagnóstico con lidocaína subanestésica)
- Presencia de sensibilización central (cuando el dolor se mantiene incluso sin causa periférica)
- Estado emocional (depresión, ansiedad, etc.)
Tratamiento del STT
El tratamiento dependerá del grado de afectación y del origen del problema:
- Fisioterapia y tratamiento conservador: En casos leves o incipientes, se puede trabajar para reducir la presión sobre el nervio mediante ejercicios, plantillas personalizadas y terapia manual.
- Medicamentos para el dolor neuropático: Antiepilépticos o antidepresivos que ayudan a modular el dolor del nervio.
- Infiltraciones o bloqueos diagnósticos (como el USLIT)
- Cirugía de descompresión del nervio: Cuando el tratamiento conservador no ha funcionado.

¿Qué esperar del tratamiento?
Es importante ser realistas y no crear falsas expectativas:
- Un diagnóstico certero ayuda, pero el pronóstico es reservado.
- Aunque se realice una cirugía para “liberar” el nervio, no siempre se recupera completamente.
- Si el STT es bilateral (ambos pies) o hay sensibilización central, la recuperación puede ser más complicada.
En resumen
El Síndrome del Túnel Tarsiano no es una patología sencilla. A menudo se confunde con otras afecciones, y requiere de una valoración completa, biomecánica y neurológica.
Si sientes hormigueo, ardor o dolor en la parte interna del tobillo o la planta del pie, consulta con un profesional. Un buen diagnóstico es el primer paso para mejorar tu calidad de vida.
¿Tienes síntomas parecidos o te han dicho que puedes tener STT?
📞 Consulta con tu podóloga de confianza y da el primer paso hacia tu recuperación.





